Page 12 - la oscuridad del parque
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La  primera  lista  confeccionada  tenía  ocho  nombres.

                  Después de leerlos media docena de veces, había tachado a
                  dos y había añadido uno nuevo. Él sabía que siete nombres

                  eran demasiados. Tenía que conseguir centrase en reducir
                  la lista a solo tres nombres. Se esforzó en conseguirlo, pero

                  no lo logró del todo. La lista final tenía cuatro nombres.


                      Los memorizó y rompió el papel, en el que había estado

                  escribiendo  los  nombres,  en  mil  pedazos.  Con  todos  los
                  trozos  estratégicamente  mezclados  comenzó  a  hacer

                  pelotitas de papel que luego lanzaba a la calle por la ventana
                  de su habitación que daba a la Vía Augusta.



                      Cuando terminó con su improvisada labor de pelotari sin
                  frontón, Aleix cogió su chaqueta y salió a la calle. Escogió

                  la calle Muntaner para ir hacia el Centro. No llovía y la tarde
                  parecía  haberse  serenado.  Hacía  frío,  pero  la  sensación

                  ambiental invitaba a caminar.




                      A la prudencial distancia de treinta metros, el becario

                  envió un nuevo mensaje: «Aleix está bajando por la calle
                  Muntaner. Mi nariz me dice que va a veros a vosotros».


                      —¡Jolines! —exclamó Susanna, solo leerlo.


                      Sin perder el tiempo se lo comunicó al letrado Morenés

                  y este reaccionó de forma muy positiva.


                      —Si  lo  dice  la  nariz  de  nuestro  becario,  debemos

                  prepararnos.


                                                                                           . . . / . . .
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