Page 5 - reencuentro
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Estoy decidida a ello y como prueba de esta
determinación y firmeza de voluntad, ya he tomado posesión
de la habitación de mi madre. Siempre me había gustado
tener vista directa al exterior y por eso no he perdido el
tiempo. Es como sentirse conectada al mundo y formar parte
de él, incluso cuando estás dormida.
Me acuerdo de que cuando sufría aquellos terribles
dolores de cabeza, yo solía atribuirlos a que mi habitación
no tenía respiración y que eso me aprisionaba el cerebro.
Lo cierto es que esta noche no podré abrir la ventana
porque este invierno es uno de los más fríos que recuerdo.
Sin embargo, siento como me voy empapando de esa
sensación de libertad que confiere la vista al exterior.
Estoy totalmente agotada y voy a pasar de la cena. Creo
que a partir de ahora voy a pasar muchas noches de la cena.
Se acabaron los platos cocinados por mamá. En parte, me
vendrá muy bien porque voy a proponerme rebajar unos
kilos de peso. Entre cinco y seis sería lo ideal. Con ello me
situaría entre los sesenta y dos y los sesenta y tres. Teniendo
en cuenta que mido un metro y setenta y cuatro centímetros,
estaría casi en el peso perfecto. Voy a tener casi cinco meses
hasta que llegue el verano. Los bikinis son como la prueba
del algodón que nunca engaña. La moda tiende a reducirlos
de tamaño pero no solo para aumentar y fomentar el
exhibicionismo, sino también para evitar que aprieten allí
donde no deben.
Mientras me desvisto para meterme en la cama, dos
imágenes acuden a mi mente. La primera de ellas es la llave
y la segunda mi trabajo.

