Page 11 - el murmullo de las aguas bravas
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—¿Conocéis su historia?
—Sí —respondió Charlton.
—Entonces contádmela. Me encanta oíros como
contáis las cosas. Hoy habéis estado muy convincente.
Habéis logrado que el marqués se doblegara ante la
fuerza de vuestras convicciones. Yo llegué a temer que
rechazara el trato que le ofrecisteis. Sin embargo, al
final lo aceptó sin condiciones —dijo Ghislaine
colocándose en cuclillas frente a él.
—El retablo que ahora tiene el marqués y que
tanto ambiciona el obispo Valperie, es la
representación de la victoria de una muchacha frente a
un peligroso enemigo de su pueblo.
—Seguid.
—La joven heroína tenía por nombre Judith, era
hija de Merari y esposa de Manase. Cuando el rey
asirio Nabucodonosor ordenó a Holofernes, el
comandante en jefe de sus ejércitos, que invadiera al
pueblo judío, ella tomó su decisión. Se introdujo en el
campamento enemigo. Cuenta la propia Biblia que se
perfumó, se colocó una diadema en el pelo y después
cubrió su cuerpo con solo un ligero vestido de lino
transparente. Judith sedujo a Holofernes y en un
momento de descuido le cortó la cabeza.
—¡Cielos! —exclamó Ghislaine.

