Page 5 - el quinto espejo
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—Voy a perdonárselo. Pero que conste que es la última
vez que lo pienso hacer —dijo Carol.
—Entendido —aceptó él—. ¿Adónde podemos ir para
poder hablar de forma tranquila y sosegada? —preguntó a
continuación.
—Elija usted, ya que parece tenerlo todo controlado.
—¿Qué le parece si vamos caminando por la acera
central de La Rambla hacia abajo?
—¿Acaso ha previsto también que lo hagamos cogidos
de la mano?
—Ya he podido comprobar que usted es siempre muy
mordaz. Sin embargo, creo que hoy deberíamos firmar una
especie de tratado de paz.
—Con ese ánimo estoy aquí —confirmó ella.
—Entonces, adelante —dijo él mientras se disponían a
cruzar en dirección contraria por el paso de peatones que
minutos antes había atravesado Carol.
—¿Es usted el nieto de Marlene Buchholz?
—Lo soy.
—¿Cómo se llama usted?
—Mi nombre es Klaus Reinhart.

