Page 7 - el quinto espejo
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—Voy a cumplir con mi promesa escrupulosamente.
Puede usted comenzar con sus preguntas aunque antes que
nada quiero pedirle disculpas por mi actitud en la autopista.
—No voy a perdonarle lo que hizo pero acepto sus
disculpas. Dígame Buchenwald, ¿fue usted quien entró en
mi apartamento o lo hizo algún cómplice suyo?
—Fui yo y siempre actué solo. Bueno, con la única
excepción de que le pagué 10 euros a un colgado en la playa
para que me avisase cuando usted la abandonara.
—¿Qué le contó al colgado para que accediese?
—Nada especial. Le dije que usted era mi novia y que
yo acababa de regresar de viaje. Le expliqué que quería
darle una sorpresa y que necesitaba que me avisara.
—Muy novelesco —opinó Carol antes de proseguir
con las preguntas—. ¿Hizo una copia de mi llave en la playa
con material de modelar de color rosa?
—Sí, pero sólo lo hice para disimular. Dejé los restos
adheridos a su llave para despistar a la policía. Pero yo ya
tenía en mi poder una copia de la llave de su apartamento.
—¿Cómo me puede explicar eso?
—Muy sencillo. Una persona me hizo llegar las tres
llaves. La suya y las de sus dos hermanas.
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