Page 8 - el quinto espejo
P. 8

Capítulo 19.









                         . . . / . . .




                         —Todo esto me está sorbiendo el seso —se dijo a sí
                  misma  mientras  rescataba  el  “Diario  de  Guerra”  de  su

                  abuelo Nicolás del escondite.
                         Dejó el café sobre una pequeña mesita que estaba en el

                  lado derecho del sofá y se sentó con las piernas recogidas

                  bajo su cuerpo. Llevaba el Diario en su mano izquierda y lo
                  depositó a su lado durante el tiempo que empleó en realizar

                  el primer sorbo. Se dio cuenta, mientras estaba bebiendo, de
                  que seguía manteniendo la mano posada sobre él. Era como

                  si,  de  una  forma  totalmente  inconsciente, ella  se  hubiera
                  negado  a  perder  el  contacto  directo  con  el  Diario  de  su

                  abuelo. Al darse cuenta de ello, sonrió levemente y se relajó

                  cerrando los ojos por unos pocos segundos. Su imaginación
                  aprovechó la oportunidad que se le brindaba y la trasladó al

                  desierto. Tuvo incluso la sensación de sentir vagamente el

                  calor sofocante de la arena caliente.
                         Mientras  tanto,  sus  dedos  seguían  acariciando  y

                  recorriendo los irregulares contornos del Diario. ¡Cuántas
                  vicisitudes  habrían  vivido  las  amarillentas  hojas  que  lo

                  conformaban! ¡Cuánto frío, cuánto calor y cuánta humedad
                  habrían  tenido  que  acumular  sus  tapas  durante  su  largo

                  peregrinaje para tornarse tan irregulares y tan ásperas!
   3   4   5   6   7   8   9   10   11   12   13