Page 5 - la génesis de los dioses menores
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Alan Miller estaba mucho más calmado. Su histérica
postura inicial había virado hacia la incredulidad y de ésta
había pasado a un total rechazo. En estos momentos
sostenía la opinión de que todo era una farsa.
Carl Northon se mantenía expectante. Todavía tenía
guardado su as más preciado oculto en la manga. Casi no
entraba en los debates que se habían creado
espontáneamente entre los miembros del Consejo de la
‘NW Corp’.
Mullhouse también estaba poco interesado en moderar
el debate y en mantener el orden. Normalmente era un
consumado purista en las reuniones. Él siempre luchaba
para mantener una sola vía de discusión en los debates y sin
embargo, en esta ocasión, dejaba que varias líneas de
discusión se entrelazaran entre ellas. Podría decirse que
incluso contribuía a que la reunión fuera un auténtico
galimatías. Todo el mundo hablaba y nadie parecía
escuchar a nadie.
El Presidente descolgó el teléfono y pronunció la frase
mágica con la que iba a romper la dinámica de cómo se
estaban desarrollando los acontecimientos en aquellos
instantes.
—Señorita Shealton, ¿sería usted tan amable de
traernos café y algunos dulces?
Dorothy tardó casi quince minutos en tenerlo todo
preparado. Cuando las tazas estaban humeantes en la
bandeja, llamó a Mullhouse y pidió permiso para entrar, tal
como le había ordenado el propio Presidente.

