Page 4 - el murmullo de las aguas bravas
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Capítulo 03.
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En el interior de la abadía, el rumbo de los
acontecimientos había empeorado la situación de
Pierre. Sus piernas flaqueaban a cada nuevo golpe que
recibía.
El prior seguía preguntando y él seguía sin
contestar. Cada silencio por su parte se correspondía
con un nuevo azote por parte del grupito de
torturadores.
Pierre estaba atado dando la cara al muro de la
expiación. Tenía la espalda ensangrentada por las
heridas de los azotes recibidos. La parte delantera de
su cuerpo estaba igual. Ello era debido a que cuando
sus fuerzas cedían bajo el efecto del impacto de los
golpes, su cara y su pecho se estrellaban contra el muro
de la expiación que estaba especialmente preparado
para que así sucediera.
—¡Basta! —gritó el prior—. Va a perder el
conocimiento. Acercadme una vasija con aceite. Dios
es misericordioso y yo también lo voy a ser.
Le trajeron la vasija que había pedido y Claude du
Valperie se untó las manos.

