Page 5 - el murmullo de las aguas bravas
P. 5
A continuación empezó a deslizarlas por la
espalda del azotado. Pierre reaccionó al sentir la
sensación de un gran alivio. El prior iba pasando las
manos untadas por encima de sus heridas con extrema
delicadeza. Pierre empezó a dar crédito a lo que
realmente estaba sucediendo cuando oyó lo que le
decía al oído.
—Hermano Pierre, has pecado a los ojos de Dios.
Debes colaborar y confesar adonde te dirigías y lo que
ibas a hacer. Nosotros ya lo sabemos pero tú debes
cumplir con el deber sagrado de la confesión.
Las manos del prior habían llegado a sus nalgas
castigadas. Después se desplazaron sin pudor hacia sus
genitales. En aquel punto las manos del prior se
cerraron de golpe y con mucha fuerza. Pierre lanzó un
grito aterrador. Su cabeza volvió a perder la firmeza y
su frente se golpeó de nuevo contra el muro. Decenas
de nuevos hilillos de sangre comenzaron a recorrer sus
pómulos y sus mejillas.
Las manos del prior se retiraron.
—¡Sodomizadle! —dijo a sus sicarios—. Tiene
que comprender y aceptar cuál es su verdadera
situación. Dios es misericordioso con los que se
arrepienten y regresan al amparo de su manto. Yo
también voy a serlo si mañana colabora. Si no lo hace
voy a resultar implacable. Lo entiendes hermano
Pierre —dijo empujándole nuevamente con saña la
cabeza contra el muro.

