Page 11 - la leyenda de las calaveras de cristal
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—Y el carbono es el componente principal de todo lo
que se conoce como materia orgánica en el universo,
incluido nuestro cuerpo —añadió Ottavia.
—Tú lo has dicho. Puedes estar bien segura de que si
existen dos elementos puros capaces de comunicarse entre
sí, estos son el carbono y el silicio. Su estructura
fisicoquímica así lo avala. Ambos elementos disponen, en
la última capa de su masa atómica, del mismo número de
electrones que la cantidad que les falta. O sea cuatro.
—¿Qué es exactamente lo que estás pretendiendo
decirme? —preguntó Ottavia abriendo sus manos.
—¿Cómo explicarías que cualquier bebé de pocos
meses de edad que coloquemos frente a un teclado y a un
ratón inalámbrico de ordenador, sea capaz de aporrear el
primero y mover el segundo de un lado para otro?
—No sabría cómo explicártelo —contestó Ottavia
mientras trataba de encontrar una explicación que pudiera
ser medio creíble—. Supongo que todo debe estar en la
transmisión de los genes y de los hábitos que hemos ido
adquiriendo con el tiempo, o algo así —añadió.
—Más o menos es así como tú lo cuentas —confirmó
Donald—. Sin embargo, yo quiero añadir que ese
aprendizaje que podríamos definir como de memoria pasiva
residente, es mutuo.
—Me siento descolocada de nuevo —admitió ella.

