Page 4 - la leyenda de las calaveras de cristal
P. 4

Capítulo 07.











                         La noche había caído sobre la ciudad de Mérida. La
                  luna  serpenteaba  caprichosamente  entre  las  pocas  nubes

                  que surcaban el cielo yucateco movidas por el impulso de

                  un ligero viento que soplaba desde el oeste.


                         Tonahuac sentía que hubiera llegado el momento de
                  traspasar  sus  poderes.  Lo  sentía  porque  lo  que  tenía  que

                  comunicar a su sucesor era la constatación de un fracaso.
                  De un fracaso que en parte, era también suyo. Ése había sido

                  uno de los motivos de haber elegido a Tepiltzin. Su sucesor

                  iba  a  ser  el  tercer  ‘yuum  k’iin’  que  iba  a  comenzar  a
                  desempeñar sus funciones en lo que él denominaba etapa de

                  plena oscuridad.


                         Miró de nuevo al cielo. Las nubes seguían moviéndose

                  y lo hacían de una forma anónima y totalmente caprichosa
                  para la mayoría de los mortales. Sin embargo, para él que

                  había aprendido a leer en ellas, lo que le estaban anunciando
                  en este momento era que iba a ocurrir un hecho sumamente

                  desgraciado y del todo inoportuno.


                         Tonahuac conocía que la historia que tenía que contar

                  al bueno de Tepiltzin no era precisamente un plácido cuento
                  de hadas sino más bien el desarrollo cronológico de lo que

                  para él mismo, había sido una auténtica pesadilla.
   1   2   3   4   5   6   7   8   9