Page 7 - el perfume del azahar
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Sevilla, hasta más o menos esa misma hora, pero del día

                  siguiente, lunes.


                      —Es cierto. Tendrá usted que devolver las ocho horas

                  que ganó ayer en su trayecto de ida.


                      —Efectivamente —corroboró Palacios.


                      —Una vez sincerados, ¿por qué no me explica usted los

                  verdaderos motivos de su viaje? —sugirió Rojas.


                      —¿Me  explicará  usted  también  los  motivos  de  su
                  jubilación anticipada?



                      —Prometo hacerlo, pero lo haré a su debido tiempo. Ya
                  sé que la impaciencia es un pecado de la juventud, pero yo

                  ya  estoy  vacunado.  Además,  está  usted  jugando  en  mi
                  cancha y las reglas van a ser las mías. Pero le aseguro que

                  no  haré  nada  en  contra  de  su  voluntad.  Lo  único  que

                  pretendo es poder serle de ayuda el máximo posible.


                      —Se lo agradezco mucho. Sin embargo, me permitirá
                  usted que le exprese mi sorpresa por todo lo sucedido en

                  estos últimos veinte minutos. No me lo esperaba ni me lo

                  podía imaginar. Por cierto, ¿qué cargo tenía usted?


                      —Comandante de la Fuerza Pública de Costa Rica —
                  contestó Rojas—. Tenga usted presente que, en este país, el

                  Ejército se abolió hace casi setenta años, concretamente el
                  día  1  de  diciembre  de  1948  —añadió  sorprendiendo  de

                  nuevo a Palacios.
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