Page 9 - el perfume del azahar
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—Gracias —dijo el policía español abriendo la guantera
y cogiendo el arma y la caja de municiones.
—De nada. Ahora responda a mi pregunta anterior,
Diego. ¿Por qué quiere usted ir al Parque del Corcovado?
Está muy lejos y le aseguro que resultará una pérdida de
tiempo. Nos faltan todavía unas cinco horas para llegar a
Puerto Jiménez, después, otro par de horas hasta Carate que
es donde acaba la carretera, y luego, todavía una media hora
larga andando por el litoral, hasta llegar a la entrada de La
Leona.
—Hace algunos años —comenzó diciendo Diego
Palacios—, se encontró un cadáver en la cuneta de la
Costanera Sur, que tenía los pulmones encharcados de agua
de la laguna de ese parque.
—Eso ocurrió exactamente el día primero de octubre del
año 2005 —puntualizó el comandante Rojas.
—Exacto. ¿Cómo puede usted recordarlo con tanta
precisión después de casi diez años?
—Lo recuerdo perfectamente porque ese fue el día
«uno», en el que comencé a ganarme la jubilación.
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